Tu QR deja de ser solo un menú para mirar. El cliente escanea, elige y envía su pedido directo a cocina. Sin intermediarios, sin platos equivocados, sin esperar a que el mesero regrese.
Un restaurante en la playa, lleno. El QR servía solo para ver el menú; los pedidos se tomaban a mano. Llegaron platos que nadie pidió y faltaron los que sí. El mesero lo dijo claro: «con tanta gente, esto pasa todo el tiempo».
Cada mesa tiene su propio QR con número. Al escanearlo, el pedido ya nace ligado a esa mesa: no hay que preguntar ni anotar nada.
Cantidades, sin cebolla, término de la carne. Todo queda escrito por quien lo va a comer.
La comanda llega a la pantalla o impresora de cocina tal cual, con número de mesa y hora.
El mesero lleva lo que marca la comanda. El cliente paga desde el celular si quiere.
Si nadie tiene que ir mesa por mesa tomando pedidos, el equipo se dedica a lo que importa: entregar. Una persona ve en un panel qué entró, qué está en cocina y qué ya está listo.
El cliente pide en cuanto se sienta, sin levantar la mano ni buscar al mesero. Y pide la segunda ronda igual de rápido.
El cliente escribe su propio pedido, con sus notas: sin cebolla, bien cocido, sin hielo. Nadie lo interpreta por él.
Fotos de cada plato y sugerencias como «¿Le agregas una bebida?» en el momento justo. Sin presión, el cliente se anima a más.
¿Se acabó el pescado del día? Lo apagas en el panel y desaparece del menú. Nadie pide lo que ya no hay.
Menos espera para pedir y para pagar significa que la mesa se libera antes. En temporada alta, eso son más clientes al día.
Qué platos se piden más, a qué hora se llena el lugar y quién vuelve. Datos reales para decidir menú, personal y promociones.
de los clientes de restaurantes con servicio a la mesa ya usaría un QR para pedir. Entre millennials llega al 69%.
abriría el menú en su celular con un código QR.
pagaría la cuenta sin contacto o desde el celular.
de ticket promedio con pedido por QR frente al pedido tradicional en salón.
Datos de estudios del sector restaurantero en EE. UU. Los resultados en tu negocio dependen del volumen, el menú y la operación.
En temporada alta cada error cuesta: ingredientes tirados, tiempo de cocina y una mesa que no vuelve. Cuando el pedido nace en el celular del cliente, el error desaparece antes de llegar a la cocina.
Activar en mi restaurante
RestaurantesDescubre cómo el autopedido con QR en mesa funciona de principio a fin: el comensal escanea el código, elige platillos y ordena sin llamar al mesero. Sin comisiones a apps externas, sin hardware especial, sin complicaciones.
RestaurantesCada orden mal anotada o extraviada te cuesta dinero y clientes. Las comandas digitales conectan al mesero, la cocina y el comensal en tiempo real, sin papel y sin malentendidos. En esta guía te explicamos cómo funciona y cómo empezar hoy.
RestaurantesLas comandas perdidas y los platos equivocados no son inevitables: un panel digital de cocina muestra cada pedido en tiempo real, con su estado y sus notas, para que nada se pierda entre la mesa y el fuego.
Sí. Los pedidos directos a cocina solo funcionan con el sistema de Restaurantes y Mesero Digital de Rankea. Subes tu menú (PDF o foto), la IA lo arma en minutos y cada mesa recibe su QR para pedir.
No. Escanea, pide y paga desde el navegador de su celular. Funciona en cualquier teléfono.
Porque cada mesa tiene su QR único. El número de mesa viaja con el pedido desde que el cliente escanea hasta la comanda en cocina y la entrega. Imprimes los QR desde tu panel, uno por mesa.
En una pantalla de cocina, una tablet o una impresora de comandas. Cada pedido llega con mesa, hora y notas del cliente.
Antes de enviar ve un resumen con cantidades y precio. Lo que confirma es exactamente lo que recibe cocina, así la responsabilidad queda clara.
Justo para eso está hecho. Entre más mesas y más ruido, más valioso es que el pedido no dependa de la memoria de nadie.
Sube tu menú, recibe el QR de cada mesa y empieza a tomar pedidos directos. 14 días de prueba, sin tarjeta.